Coaching: ¿ Negocio o Pasión ?

Coaching: ¿ Negocio o Pasión ?

Quizás como acto de rebeldía, quizás como acto de protesta o, quizás, simplemente como una reflexión que quiero compartir con vosotros.

Lo he hablado con tanta gente, compañeros de tertulias, apasionados del Coaching, personas que, en definitiva, sienten ésta disciplina en el mas hondo de su corazón.

Desde hace varios meses estoy viendo como el mundo del Coaching se está canibalizando: se le llama Coaching a todo ¡!!.

Entiendo que no aporta nada nuevo el repetir lo que entiendo por Coaching, ya que fue objeto de un post anterior ( Leerlo ).

Mi reflexión se centra en que se empieza a entender el Coaching como un negocio. De hecho se vende como tal ¡!!

Evidentemente todas las empresas privadas tienen como objetivo constitucional el generar beneficios, bien sean económicos o de otra índole.

Hace un tiempo Pablo me comentó: “Ya verás como dentro de poco veremos cursos de Coaching con flores de Bach”. Una gran carcajada brotó de mi la primera vez que me lo dijo ya que, para aquel entonces, lo veía imposible que a alguien se le ocurriese semejante salvajada.

Hoy día, mi percepción ha cambiado drásticamente. No es que tema que ocurra … es que ya está ocurriendo.

Vemos formaciones de Coaching que, tras “rascar” un poco, descubres que tienen todos los ingredientes excepto los fundamentales del Coaching, es decir, NO es Coaching.

El caso mas descabellado que me ha ocurrido hasta el día de hoy, fue una formación, titulada “Coaching XXXXXX”, donde decidí averiguar mas y acudí a un acto de presentación donde, tras casi una hora de ponencia de uno de los profesores que imparte la formación, decido intervenir en el turno de preguntas.

“Buenos días. Mi nombre es Felipe García y me gustaría realizar una pregunta” – inicié.

“Veo que las herramientas que se proponen, y plasman en vuestro temario, son muy interesantes. Incluso me atrevería a decir que aportarían un incremento de productividad en el mundo empresarial y ejecutivo” – hasta aquí todos de acuerdo.

«Mi pregunta es la siguiente: teniendo en cuenta que se ha comentado que dichas herramientas son complementarías a otras disciplinas como la formación y el Coaching ( mi humilde conocimiento entiende que, entonces, esto no es Coaching ), ¿cual ha sido la razón por la que se ha denominado al curso “Coaching XXXXXX”? ”

Lo que hasta ese momento eran caras gentiles y afables, se convirtieron rápidamente en gestos de sorpresa tras los que les siguieron, a la misma velocidad, muestras de preocupación y nerviosismo.

Me disgustó comprobar que no hubo respuesta alguna. Es mas se llegó a comentar que el título era fruto de una primera intención de la empresa organizadora pero que, con el desarrollo del temario, se decidió omitir la parte relacionada con el Coaching.

Evidentemente, y con todo el respeto y educación que pude generar en ese momento, decidí abandonar la sala ya que me sentía, no solo defraudado, sino engañado.

Éste no deja de ser un simple ejemplo de lo que está ocurriendo con una disciplina que genera tantos y tantos beneficios personales y que, algunas empresas, ávidas por recuperar las pérdidas que genera la situación empresarial actual, optan por publicar y fomentar.

En el otro extremo de la balanza se encuentran otras tantas empresas, entidades, asociaciones y, sobretodo, grandes profesionales que defienden a capa y espada la autentica esencia del Coaching. Ellos son los responsables de lidiar, y en algunos casos padecer, con las comparaciones injustas. Ellos son los que luchan por conseguir una regulación independiente y estándar para todos aquellos que defendemos la esencia de esta gran herramienta.

Desde aquí, y desde ya, ánimo a todas éstas últimas a seguir luchando para conseguir que el Coaching no sólo llegue a regularse como lo está, por ejemplo, la Psicología. Soy consciente de que ello requiere esfuerzo y trabajo. Es mas, también tengo en cuenta que todo esta inversión de tiempo no generará ninguna ganancia económica.

Aún así estoy totalmente seguro que debe de ser un objetivo esencial a conseguir, tras cuyo alcance cualquier persona que esté interesada en beneficiarse del Coaching, tanto como particular que quiere desarrollar un proceso como si uno quiere formarse, pueda hacerlo tranquilamente y con seguridad.

De este modo dejaremos de escuchar frases como “Felipe, me he apuntado a una formación de Coaching y me han tomado el pelo. ¿Dónde puedo hacer una formación decente?”.

Por supuesto, sobra decir que cualquier entidad o persona que se plantee el desarrollar un proyecto que persiga el defender la esencia del Coaching puede contar con mi pleno compromiso y participación.

Coaching: ¿ Negocio o pasión ?

Un abrazo,

Felipe García

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